martes, 9 de abril de 2013

revolucion burguesa

Revolucón burgesa

Las revoluciones burguesas son un concepto historiográfico originado por la escuela del materialismo histórico o marxismo que se utiliza para manifestar que el componente social dominante en un movimiento revolucionario corresponde a la burguesía.
Aunque pueden remontarse al mismo nacimiento de la clase burguesa en las ciudades europeas medievales, el concepto suele restringirse a los ciclos revolucionarios que se sucedieron desde finales del siglo XVIII y que en su definición política se conocen como Revolución Liberal. Su principal ejemplo fue la Revolución francesa (1789), seguido en distintos momentos por los demás países europeos (revolución de 1820, revolución de 1830, revolución de 1848) o americanos (Independencia de la América Hispana, pues la Independencia de Estados Unidos es anterior, de 1776) hasta la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que acaba definitivamente con los últimos recuerdos del Antiguo Régimen; notablemente en Rusia con la Revolución de febrero de 1917, que sólo precede en pocos meses a la Revolución de Octubre, que se clasifica ya como revolución socialista y proletaria.
Según esa concepción materialista de la historia (muy matizada desde mediados del siglo XX incluso por la propia historiografía materialista), los intereses de la burguesía se manifestaron en la superestructura político-ideológica por las ideas de la Ilustración, que hablaban de libertad y derechos en oposición al absolutismo y la sociedad estamental; y de libre mercado frente a las restricciones del modo de producción feudal. La ideología burguesa no se restringe a esa clase, sino que se extiende por el cuerpo social, tanto en el conjunto de la población dominada (mucho más numerosa por incluir a todos los no privilegiados), así como a elementos individuales de los estamentos privilegiados (nobleza y clero), e incluso en algunos casos al aparato mismo del poder de la monarquía absoluta, que se veía a sí misma como despotismo ilustrado.
Símbolo de la alternativa social y política, la Toma de la Bastilla (con mayor repercusión que la anterior Declaración de Independencia de los Estados Unidos) había demostrado la posibilidad de una emancipación vista con temor por toda la aristocracia europea, al tiempo que con esperanza por los partidarios de los cambios revolucionarios que iban a acabar con los obstáculos que impedían a la burguesía el libre desarrollo de la fuerza productiva de su capital, le negaban el ascenso social y le imposibilitaban el ejercicio del poder político.
Tras el prolongado proceso histórico de la revolución burguesa, esta clase reemplazó como clase dominante a los señores feudales, fusionándose de hecho en una nueva élite social, de la que formarán parte tanto la alta nobleza como la alta burguesía. Las revoluciones burguesas incluyeron y se simultanearon con el proceso de industrialización y la transformación de la sociedad preindustrial en sociedad industrial, un cambio verdaderamente revolucionario que ha merecido el nombre de Revolución industrial. Ambas revoluciones, política y económica, son inseparables de la revolución social que es el proceso de dominación burguesa.

establecimiento de gobiernos burgueses

Después de la Revolución Industrial, que comenzó en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, poco a poco la industria se convirtió en la actividad económica más importante no sólo en la sociedad inglesa, sino también en otras regiones de Europa. Este proceso fue la primera fase de la industrialización en el continente europeo, y se extendió hasta aproximadamente 1840, cuando se produjo la primera crisis del capitalismo.

LA ORGANIZACIÓN DE LA ECONOMÍA
La actividad industrial durante esta primera fase se caracterizaba lo siguiente:
Si bien la máquina a vapor fue un gran invento y avance como energía para el movimiento de las máquinas, su aplicación no fue en forma inmediata en todos los rubros de la industria, y estaba dedicada prácticamente a la actividad textil y justamente por ello en la primera fase de la Revolución Industrial, los viejos sistemas de trabajo a domicilio o la actividad artesanal convivieron con las fábricas.
Se estableció una división internacional del trabajo, debido a que distintas regiones del planeta se especializaron en una actividad ad determinada. En el siglo XIX algunos países de América del Sur, Central y África, se especializaron como productores de materias primas , y otros países como Inglaterra y Francia fueron productores de manufacturas, debido a su industria y tecnología.
Dentro de Europa, no todos los países evolucionaron y crecieron de la misma manera y tiempo, es decir el desarrollo industrial fue desigual.
Inglaterra fue la pionera en la industrialización, que comenzó aproximadamente a mediados del siglo XVIII, y luego de varios años le siguió Francia (siglo XIX). Otros países como Alemania e Italia debido a que estaban en otros procesos políticos como la unificación, la industrialización tuvo que esperar hasta los primeros años años del siglo XX. España casi no tuvo desarrollo industrial.

LA ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD
La sociedad europea —especialmente la inglesa— también cambió notablemente como consecuencia de la Revolución Industrial.
Debido al desplazamiento de la gente del campo, la población urbana superó en número a los campesinos, en cambio en donde no hubo industrialización se mantuvo la mayoría de campesinos sobre la urbana.
Debido a que la actividad industrial generaba grandes ganancias, muchos propietarios rurales y gente de la aristocracia comenzó a invertir en la industria y comercio. La riqueza de la burguesía hizo que esta clase social se relacionara con la antigua aristocracia y compartieran negocios.
La burguesía se consolidó como una nueva clase social, con mucho poder económico y con grandes intensiones de participar en la actividad política. Este proceso fue más rápido sobre todo en Inglaterra, mientras que el desarrollo de la burguesía industrial fue más lento en los otros países europeos.
También nació un nuevo tipo de clase social, conocida como proletariado que creció conjuntamente con el crecimiento de la actividad industrial. A medida que su número aumentaba, también aumentaba su importancia en la sociedad y política.

PRIMERA CRISIS DEL CAPITALISMO
Debido al fuerte crecimiento de la producción, llegó un momento , entre 1830 y 1840, en que se produjo mas artículos textiles de lo que se podía vender, es decir había mas oferta que demanda, por lo que se generó una crisis en la economía capitalista y se reflejó rápidamente en una caída del crecimiento económico.
Al disminuir las ventas, y consecuentemente las ganancias de los industriales, estos disminuyeron las horas laborales, se despidieron obreros o directamente cerraron sus puertas. Para peor de los males , en el campo por esa misma época se perdieron cuantiosas cosechas y los precios de los alimentos se elevaron. Los mas perjudicados fueron los asalariados que veían como sus sueldos no le alcanzaban para vivir , a veces , ni siquiera miserablemente, creándose un descontento popular que se extendió por toda Europa y originó movimientos de protesta y rebeliones.

LA RESTAURACIÓN DEL ABSOLUTISMO
Luego de la derrota definitiva de Napoleón en 1815, en el Congreso de Viena, mediante el Tratado de la Santa Alianza, los líderes políticos de los países mas fuertes, lograron reestablecer las monarquías absolutas en sus tronos, y además el clero y la aristocracia recuperaron alguno de sus privilegios feudales. La burguesía no aceptó para nada perder las ventajas de vivir bajo la defensa de sus derechos naturales como la libertad, igualdad que habían aprendido y conseguido a partir de la Revolución Francesa, y que las campañas de Napoleón habían difundido por todo el continente Europeo.

LA REACCIÓN DE LA BURGUESÍA LIBERAL
Desde su origen las ideas del liberalismo político había unido fuertemente a la burguesía para luchar contra el autoritarismo del absolutismo y en defensa de sus ideales que tan bien se encajaban en su estilo de vida y trabajo. Su derechos civiles y políticos serian defendidos hasta las últimas consecuencias, que en el plano político una de las ideas mas importantes fue el establecimiento de una ley de leyes o constitución que obligaran por igual a gobernados y gobernantes, y¡ que protegieran los derechos naturales como la propiedad privada, el derecho a la vida y la igualdad ante la ley, y por otro lado que limitara el poder de rey. Y éste fue el principal objetivo de los movimientos revolucionarios que encabezó la burguesía en diferentes países europeos entre 1820 y 1848.
Por la lucha de implantación definitiva de una Constitución que garantizaran las libertades de expresión, de asociación, de reunión, separaran los poderes de gobierno, para evitar la posibilidad de una tiranía, y el derecho al voto para aquellas personas que cumplieran ciertos requisitos, en 1830, burgueses, estudiantes, guardias nacionales y obreros tomaron la ciudad de Paris al grito de "Libertad, Libertad,...".

LA BURGUESÍA FRENTE A LA POBREZA
La alta burguesía europea, cada día más poderosa y rica, con el poder político ya firmemente asido, veía con inquietud cómo alrededor de las ciudades industriales iba surgiendo una masa proletaria , también cada día más espantosamente pobre. Necesitaba, por tanto, una doctrina que explicase este hecho como inevitable y, en consecuencia, sirviese para tranquilizar su propia inquietud.

Tal doctrina la encontró en dos pensadores ingleses, Adam Smith (1723-1790) y Thomas R. Malthus (1766-1834), que pasaron así a ser los pilares ideológicos del liberalismo económico.
Smith pensaba que todo el sistema económico debía estar basado en la ley de la oferta y la demanda. Para que un país prosperase, los gobiernos debían abstenerse de intervenir en el funcionamiento de esa ley: los precios y los salarios se fijarían por sí solos, sin necesidad de intervención alguna del Estado. Y ello, entendía, no podía ser de otro modo, por cuanto si se dejaba una absoluta libertad económica, cada hombre, al actuar buscando su propio beneficio, provocaba el enriquecimiento de la sociedad.

Malthus partía del supuesto de que, mientras el aumento creciente de población seguía una proporción geométrica, la generación de riquezas y alimentos sólo crecía aritméticamente. Resultaba por ello inevitable que, de no ponerse remedio, el mundo se hundiría en la pobreza. Ese remedio no podía ser otro que el control de natalidad en los obreros, y que estos quedasen abandonados a su suerte, para que así su número disminuyese.

En resumen, tanto Malthus como Smith lo que estaban pidiendo era la inhibición de los gobernantes en cuestiones sociales y económicas. Y eso fue lo que ocurrió: el Estado burgués europeo del siglo XIX se limitó a garantizar el orden público en el interior de sus fronteras, renunciando a cualquier tipo de política social, de justicia redistributiva y de intervención en la economía. Nada mejor para los grandes capitalistas, que quedaron con las manos libres para enriquecerse al máximo. La riqueza se convirtió en una virtud, y los clérigos, desde el púlpito, presentaban la pobreza como una consecuencia del vicio y el pecado, con lo cual estaban justificando de hecho su existencia.

Desenso de la poblacion indigena colombiana

La irrupción de Europa en el continente americano a partir del siglo XVI modificó de manera abrupta la vida de los pueblos indígenas. Al momento de la conquista, iniciada en territorio de lo que hoy es Colombia con la expedición de Rodrigo de Bastidas, los pueblos indígenas tenían una distribución y desarrollo desigual.

En la península de la Guajira un complejo cultural Arawak dominaba el territorio; en la Sierra Nevada de Santa Marta la confederación de los tairona agrupaba distintos pueblos de habla Chibcha y sobre el litoral Atlántico se asentaban numerosas comunidades Caribe. Al occidente, dominando el Atrato, estaban los tule, sobre el Darién los cueva y sobre los ríos Sinú y San Jorge una densa población Zenú.

En la costa Pacífica los pueblos chocó estaban distribuidos a lo largo de todo el territorio mientras que en el noroeste andino se encontraban pueblos, probablemente Caribe, como los pozo, carrapa, nutibara y arma. En los actuales departamentos de Caldas y Quindío los anserma y los quimbaya agrupaban poderosas confederaciones y en Santander, caribes del pueblo Yariguie dominaban la olla del Magdalena junto a los opón y carare. Allí también se encontraban los barí y los chitará, y en la frontera con los muisca el pueblo chibcha de los guane. En el altiplano de Cundinamarca y Boyacá estaba la nación Muisca, la más numerosa hallada por los conquistadores.

Hacia el centro y sur del valle del Magdalena y en conflicto con los muisca, habitaban diversos pueblos de origen Caribe, entre los que se menciona a los panche, coyaima yandaquí. En el actual Valle del Cauca tenían asiento los lilí y gorrión, mientras que en Nariño vivían los pueblos pasto, abad y quillacinga. En los llanos Orientales pueblos arawak como la nación Achagua y Sáliva vivían junto a otros pueblos Caribe como los guahibo. Por último, en la Amazonia una infinidad de pueblos desarrollaban distintas alternativas de convivencia con la selva tropical.

Después de los viajes de Colón, los expedicionarios españoles obtuvieron licencias de la corona, las llamadas capitulaciones, para iniciar la conquista de las tierras americanas. Durante la primera mitad del siglo XVI La Corona otorgó mercedes reales, para asignar extensos territorios como recompensa a los conquistadores por sus empresas. Así, se establecieron en el territorio de la actual Colombia, conquistadores y sus huestes, a pesar de la resistencia de las comunidades indígenas del norte del territorio que durante los primeros años fueron esclavizadas y trasladadas a las Antillas (Friede 1989:75).

La estrategia de poblamiento español fue la fundación de ciudades y poblados, reubicando a los indígenas para la explotación forzada de su trabajo confines tributarios y de prestación de servicios personales. Los pueblos de indios, implantados para las comunidades andinas, organizaron la población para vivir en policía, mientras que en las zonas alejadas del control de la metrópoli, las misiones se constituyeron en las instituciones rectoras del orden y la civilización.

El repartimiento, la encomienda y la mita minera y urbana fueron las instituciones coloniales que aseguraron la sujeción de las comunidades indígenas al pago de tributos ya los trabajos forzados en minas, haciendas y ejidos. Más tarde, con las medidas proteccionistas de La Corona se obligó a los beneficiarios, los encomenderos, a proteger a los indígenas y a evangelizarlos mediante la contratación de un cura doctrinero; sin embargo, los abusos de los encomenderos contra los indígenas generaron una protesta a todo lo extenso de los territorios colonizados.

Intelectuales humanistas, como Fray Bartolomé de las Casas y el Obispo de Popayán, Juan del Valle, se opusieron a las encomiendas. A pesar de la expedición de normas como la Ordenanza de 1528, prohibiendo los servicios personales, o las llamadas Leyes Nuevas de 1542, sólo hasta 1718 se abolió esta institución.

Una vez consolidado el sistema de explotación colonial fueron múltiples factores los que llevaron a muchos de los grupos étnicos originarios a la extinción. El desarraigo, las epidemias, los trabajos excesivos y la desarticulación de las sociedades indígenas fueron algunos de los causantes de la catástrofe demográfica que caracterizó los siglos XVI y XVII en la Nueva Granada. Las cifras de las visitas a las encomiendas por parte de funcionarios españoles ejemplifican este proceso de disminución; así, para la provincia de Tunja los tributarios descendieron de 53.465 a 8.610, en la Provincia de Pamplona de 31.855 a 4.526, en Cartago de 4.573 a 119 y en Pasto de 22.857 a 6.938 (Colmenares, 1973:92).

Frente a esta crisis poblacional, La Corona declaró a los indígenas como vasallos libres permitiendo la esclavización sólo mediante la declaración de la guerra justa, un recurso legal que lejos de proteger a los indígenas, garantizó su sujeción a La Corona y al Cristianismo.

La dificultad para la consecución de fuerza de trabajo nativa y las continuas rebeliones de los indígenas que trabajaban en las minas llevaron al régimen colonial a importar en condición de esclavizados a personas provenientes del continente africano. Los africanos y sus descendientes ocuparon en Colombia de manera principal el litoral Caribe, las zonas mineras, los valles cálidos interandinos y en el siglo XVIII, los bosques tropicales y húmedos del litoral Pacífico.
La Colonia generó una sociedad estratificada, diferenciada de acuerdo a códigos de pertenencia étnica, de escasa movilidad social. En la cima de la pirámide social dominaban los funcionarios, comerciantes, religiosos y encomenderos españoles que alegaban su condición de “sociedad blanca”; les seguía la población de origen español nacida en América llamada “criolla”, que no obstante su situación económica privilegiada, no tenía acceso a los cargos elevados de la administración colonial.

Como sectores sociales subordinados estaban los mestizos, hijos de hispanos y de personas con algún grado de ascendencia indígena o africana que se dedicaban a la artesanía, el pequeño comercio, el trabajo asalariado y las labores agrícolas; les seguían los indios, declarados vasallos libres pero reducidos a las encomiendas, las mitas, y luego a los resguardos territoriales como tributarios. La base de la pirámide social la conformaban los esclavizados, personas negras y mulatas provenientes de África que trabajaban de manera forzada en las minas y plantaciones.

carta general

carta general

se trata del mapa basico que se usa en colombia este es producido por el instituto geografico agustin codazzi. (i.g.a.c). estos mapas son construidos en variaas escalas teniendo en cuenta que una cubre todo el territorio colombiano en su totalidad.
en estos mapas, la informacion esta organizada por colores y formas. los colores indican la naturaleza de la informacion: la idrografia en azul, el relieve en café (curvas de lineas) las vias de comunicación en líneas de color rojo y negro, las construcciones en puntos negros o áreas rojas, los limites en lineas negras intermitentes. 

martes, 12 de marzo de 2013

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (en francés: Déclaration des droits de l'homme et du citoyen) aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, es uno de los documentos fundamentales de la Revolución francesa (1789-1799) en cuanto a definir los derechos personales y colectivos como universales. Influenciada por la doctrina de los derechos naturales, los derechos del Hombre se entienden como universales, válidos en todo momento y ocasión al pertenecer a la naturaleza humana. Aún cuando establece los derechos fundamentales de los ciudadanos franceses y de todos los hombres sin excepción, no se refiere a la condición de las mujeres o la esclavitud, aunque esta última será abolida por la Convención el 4 de febrero de 1794. Sin embargo es considerado un documento precursor de los derechos humanos a nivel nacional e internacional. No fue hasta que Olympe de Gouges, en 1791, proclamó la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana que las mujeres entraron, por lo menos a través de un documento no oficial, en la historia de los derechos humanos.
La Declaración fue el prefacio a la Constitución de 1791. La primera traducción americana completa de sus 17 artículos al castellano es obra de Antonio Nariño, publicada en Bogotá, capital de Colombia, en 1793.
Una segunda versión ampliada, conocida como Declaración de los Derechos del Hombre de 1793 fue aprobada posteriormente e incorporada a la Constitución francesa de 1793, ambas de muy breve aplicación. Seguida de la Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre y del Ciudadano de 1795 en la Constitución de 1795 que establece el Directorio.
En el derecho constitucional francés, la Declaración de 1789 es parte de la Constitución francesa de 1946, que agrega los derechos sociales en su preámbulo, y de la Constitución francesa de 1958 que reitera los mismos derechos de la Declaración y el preámbulo de 1946.
La emigración consiste en irse de la región de origen para establecerse en otra región. Forma parte del concepto más amplio de las migraciones de población, las cuales abarcan tanto la emigración (salida de personas hacia otras partes) como la inmigración (personas venidas de otras partes). Podría decirse que la emigración termina donde comienza la inmigración. Los países que registran más emigración en la actualidad son los pertenecientes al denominado Tercer Mundo o países en vías de desarrollo, pero en otras épocas fueron los europeos quienes emigraron a otras naciones en busca de una vida mejor y mucho antes, los africanos y asiáticos que buscaron nuevos lugares donde establecerse en otros continentes.